"No hay sentido de negocio. Es sólo una necesidad de los pueblos y hasta ahora todos están contentos porque ven que está funcionando y se están resolviendo los problemas en colectivo".
Todos los días los pueblos zapatistas enfrentan nuevos retos para hacer realidad la autonomía de sus territorios. Una historia de logros y tropiezos, de crear, inventar y poner en práctica nuevas ideas. De perder el miedo a equivocarse en un camino que iniciaron en 1994, formalizaron con la creación de los gobiernos autónomos en el 2005 y siguen construyendo todos los días. Y todo en medio del hostigamiento militar y paramilitar, el acoso policiaco y los proyectos gubernamentales encaminados a dividir a las comunidades, a lo que se suman las miles de carencias de los más de 40 municipios autónomos en resistencia. La autonomía se construye, casi, sobre la nada. Y sobre la nada nació hace más de un año el insólito Banco Popular Autónomo Zapatista (Banpaz), en la región de la selva fronteriza.
Lograr la autosuficiencia en condiciones de extrema precariedad suena imposible, pero no para los zapatistas que, asegura Roel, de la Junta de Buen Gobierno Hacia la esperanza, "demostramos que se pueden hacer las cosas de otra manera…imagínate, un banco anticapitalista, sin señores banqueros y con beneficios para el pueblo".
La sede del gobierno autónomo de la selva fronteriza es el caracol "Madre de los caracoles del mar de nuestros sueños". La región cuenta con cuatro municipios autónomos y es la primera en echar a andar el banco popular, una iniciativa que tiene su mayor fortaleza, como todos los proyectos autónomos, en la decisión de las asambleas comunitarias. Su concepción, discusión, aceptación y puesta en práctica es una muestra del ejercicio colectivo y democrático que predomina en las comunidades indígenas zapatistas.
El proceso autonómico de las bases de apoyo del EZLN incluye sistemas de salud, educación, proyectos productivos, medios de comunicación y nuevas formas de comercialización de sus productos, todo en condiciones precarias pero con la finalidad mayor de poner en práctica una de las premisas fundamentales del zapatismo: la del mandar obedeciendo, que se traduce en formas de gobiernos que basan sus decisiones en los consensos de los pueblos. Pero nada es ideal ni carente de problemas. Los hay "y muchos… el asunto es que aquí les buscamos la solución entre todos. Si una cosa no nos funciona no nos quedamos conformes. Le buscamos la forma. Nos lo tomamos en serio y luego sale. Todo el mundo se equivoca, pero cuando la equivocación es colectiva pues ahí no hay culpable…", explica Roel, autoridad autónoma que está por finalizar su gestión al frente de la Junta de buen gobierno.
Y precisamente uno de estos problemas es que a pesar de que cuentan con un sistema de salud autónomo, resulta insuficiente para la atención de enfermedades graves y en estos casos los pacientes tienen que salir de sus pueblos para buscar ayuda especializada, necesitando dinero para trasportarse y pagar los servicios médicos. El dinero no lo tienen y buscan a quién pedir prestado.
Hace unos años comenzó a vislumbrarse en las cañadas de la selva Lacandona el fantasma de la migración. Cientos de indígenas, zapatistas y no, salieron de la zona en busca de trabajo. La baja de precios de sus productos agrícolas y los intermediarios para su comercialización, provocaron el flujo de hombres, jóvenes en su mayoría, a ciudades turísticas del sur del país (Cancún y Ciudad del Carmen) y, por supuesto, hacia Estados Unidos. Empezaron a llegar las divisas a las comunidades y algunas familias "se hicieron de un dinerito" con el que iniciaron el negocio de la usura o el coyotaje, como se le conoce en la región.
La necesidad urgente de dinero para enfrentar un problema de salud grave, por un lado, y el incremento del coyotaje, por el otro, conformaron un escenario en el que empezó a predominar el abuso de los prestadores, quienes cobran un interés de entre el 15 y 20 por ciento mensual. Ahorcados, sin ninguna otra opción, los indígenas de cualquier filiación política recurren a estos préstamos. Pero los zapatistas empezaron a inconformarse y "a buscarle cómo salir de esta situación".
"La gente de los pueblos empezó a discutir cómo resolver el problema de los réditos. Empezaron las asambleas en el 2008 y pueblo por pueblo fuimos discutiendo la idea de formar un pequeño banco para cubrir las necesidades de urgencia de salud, los casos graves que no pueden cubrir los servicios de salud autónomos", explica Roel.
En los casos de urgencias, añade, "se necesita trasladar al enfermo a recibir atención especializada y pues al no haber dinero se tenía que recurrir a los coyotes. Así nació la idea de hacer mejor un banco de préstamos y empezó la discusión de cómo hecerle. Las comunidades decidieron que sí se cobraran intereses, pero que fueran muy bajos. Con esos intereses se incrementaría el fondo del banco para hacer otros préstamos. Al final de la discusión se acordó que fuera el 2 por ciento de interés mensual".
Una vez decidido el interés para préstamos por motivos de salud, las asambleas discutieron los préstamos para proyectos colectivos, cooperativas y sociedades. Y ellos mismos acordaron un interés del 5 por ciento. En un principio se pensó también en préstamos para proyectos individuales, pero, explican, "nos dimos cuenta que eran para puro negocio y los suspendimos, quedando sólo vigentes los préstamos por problemas de salud y para después los préstamos para proyectos colectivos. Lo importante aquí es que ninguna decisión es individual y los pueblos son los que analizan cada paso y van decidiendo lo que les conviene", señala el integrante de la Junta de Buen Gobierno.
El aval de cada solicitante es la autoridad de la comunidad a la que pertenece y el pueblo queda como testigo. De esta manera, todo el pueblo está enterado de que uno de sus compañeros solicitó al banco un dinerito y que lo tiene que pagar. Ellos mismo, los que piden el préstamo, son los que se ponen el plazo para cubrirlo, de acuerdo a sus gastos. Puedes ser seis meses, un año o más, según cada quien. También se enteran de cada préstamo los pueblos de los otros municipios autónomos, pues se trata, señalan las autoridades de la región, "de que todos estemos comprometidos".
Para hacer posible el banco popular, el fondo inicial provino de un aporte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN); de una parte de las ganancias del transporte colectivo que es administrado por la Junta; y de una donación que llegó de afuera para un niño enfermo, "quien no necesitaba de todo el dinero que le estaban mandando y junto con la familia y la asamblea decidieron que lo que no ocupaba se aportara al fondo colectivo". Asimismo, decidieron que el impuesto que los pueblos cobran a las compañías que están construyendo caminos que pasan por sus comunidades, también se añadiera al fondo del banco.
En este proyecto, advierte Roel, "no hay sentido de negocio. Es sólo una necesidad de los pueblos y hasta ahora todos están contentos porque ven que está funcionando y se están resolviendo los problemas en colectivo".
Para los pueblos en rebeldía, el Banco Popular Autónomo Zapatista (Banpaz) "es, sin duda, parte de nuestra autonomía, en la que nosotros mismos podemos crear nuestros propios recursos económicos, nuestros alimentos, nuestros servicios de salud y educación, nuestros medios de comunicación y modos de comercialización. Así lo estamos haciendo, cada vez con menos dependencia de afuera, porque al principio (hace ya seis años), empezamos con más apoyos del exterior. Ahora somos cada vez más independientes y, por lo tanto, cada vez más autónomos".
De hecho, este es uno de los primeros proyectos de al autonomía zapatista en el que no interviene ningún factor o asesoría de la sociedad civil nacional e internacional. "Todo fue interno. Lo que pasa es que nosotros le probamos hasta que algo funciones. Y si no nos funciona no nos quedamos conformes y le buscamos otra forma", afirma Roel, con la convicción y el orgullo de quien ha crecido a lo largo de 25 años con la lucha zapatista.
"La colectividad — sostiene — es la base y lo que más nos fortalece como zapatistas". Y, dentro de este proceso, la Junta de Buen Gobierno de la selva fronteriza analiza como uno de sus máximos logros la participación de la mujer en los trabajos de la autonomía. Con su inclusión, afirman, "ha cambiado la vida de los pueblos. Poco a poco lo vamos entendiendo. Y pues aquí ya todo se cambió".
A los niños y niñas que han crecido en la autonomía "ya no les cuesta la participación de la mujer". En otro momento, admiten los miembros de Junta, "los préstamos del Banpaz hubieran sido impensables para mujeres y sólo se les hubieran dado a los hombres, pero ahora también se les dan a ellas y quedan como responsables".
Aquí, afirman "ya todo es muy otro".
Luciana Ghiotto.
"La pregunta de la revolución no es
"¿cómo destruimos el capitalismo?",
sino "¿cómo hacemos para dejar de crear el capitalismo?".
John Holloway.
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sexta-feira, novembro 06, 2009
sábado, fevereiro 09, 2008
"Nueva escalada guerrera" contra zapatistas
El Grupo Paz con Democracia, integrado por representantes de la Iglesia católica encabezados por el obispo emérito de San Cristóbal de las Casas y el obispo de Saltillo, Samuel Ruiz García y Raúl Vera López, respectivamente; intelectuales, poetas, periodistas y defensores de los derechos humanos hicieron público este viernes un pronunciamiento en defensa de la autonomía zapatista y advirtieron de “una nueva forma de escalada guerrera” en Chiapas. Aseguran que la ejemplar autonomía zapatista está siendo desafiada, y con ella el conjunto del movimiento social y sus alternativas. A continuación transcribimos íntegro el pronunciamiento del Grupo Paz con Democracia.
Tambores de guerra contra las comunidades zapatistas se escuchan nuevamente. No es que alguna vez desde 1994 hayan dejado de sonar, particularmente desde aquel jueves 9 de febrero de 1995 que enmarcó la estrategia militar que hoy se expande a otros movimientos y regiones. Pero en estas últimas semanas se dejan oír mucho más fuerte de lo que se percibía meses atrás, mostrando los nuevos rostros de la contrainsurgencia en Chiapas.
Los paramilitares se mueven con impunidad hostigando a los indígenas rebeldes. La ‘justicia’ agraria entrega a grupos campesinos tierras que están ocupadas por los zapatistas desde 1994. Lo peor del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y los grupos de poder local se han reagrupado bajo la cobertura de las siglas del Partido de la Revolución Democrática (PRD). El Ejército Mexicano se reposiciona en territorio rebelde. Nuevas carreteras aprietan aún más el cerco militar contra los indígenas insumisos y sus Juntas de Buen Gobierno.
En la nomenclatura que nombra la nueva geografía de la ignominia están rancherías, ejidos, comunidades y municipios como Bénavil, Huitiupán, Bolom Ajaw, Chilón, Agua Azul. En ellos, la agresión paramilitar contra bases de apoyo zapatistas es sistemática. Los episodios de rapiña, quema de casas, muertes, amenazas de muerte, desalojo de predios, se suceden unos a otros. Se trata de despojar a las comunidades rebeldes de sus tierras y territorios. Son los rayos que anuncian una nueva tormenta.
La Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos AC (OPDDIC) es hoy lo que durante 1996 y 97 fueron organismos como Paz y Justicia o Los Chinchulines. Sus integrantes atacan al zapatismo desde su raíz, protegidos por el gobierno. De vez en vez, la administración estatal monta espectáculos en los que ex integrantes de este grupo paramilitar entregan un puñado de armas a las autoridades. Se trata de maniobras para ocultar el apoyo que realmente le brindan.
El gobierno perredista de Chiapas y su fracción en el Congreso estatal están integrados por algunos de los más rabiosos miembros de la oligarquía local. Personajes racistas y represores como Constantino Kanter y Roberto Albores Guillén gozan de gran influencia en la administración local. Esta recomposición en las alturas no es sino reflejo del reforzamiento de los más nefastos grupos de interés en ayuntamientos y regiones.
Lejos de disminuir, la presencia del Ejército Mexicano en la región de influencia zapatista se ha cualificado y reforzado. Nuevos campamentos y destacamentos han apretado el cerco, auxiliados por las nuevas carreteras que, en lugar de promover el progreso, han servido para que circulen carros blindados y tropas.
Los abajo firmantes, integrantes de Paz con Democracia, queremos unir nuestras voces a las de quienes, desde distintas trincheras, alertan sobre una nueva forma de escalada guerrera en Chiapas. La ejemplar autonomía zapatista está siendo desafiada, y con ella el conjunto del movimiento social y sus alternativas. Hoy, una vez más, es necesario que nos movilicemos en su apoyo.
Por el Grupo Paz con Democracia,
Samuel Ruiz García, Raúl Vera López, Pablo González Casanova, Víctor Flores Olea, Juan Bañuelos, Carlos Fazio, Dolores González, Miguel Álvarez, Magdalena Gómez, Pablo Romo, Ana Esther Ceceña, Higinio Muñoz, Gilberto López y Rivas, Alicia Castellanos, Juan Brom, Oscar González, Jorge Fernández Souza, Miguel Concha Malo, José Antonio Almazán González, Paulina Fernández C., Guillermo Almeyra, Héctor de la Cueva y Luis Hernández Navarro.
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domingo, janeiro 06, 2008
Pronunciamiento de La Garrucha
Militantes de La Marcha Mundial de las Mujeres y de la Vía Campesina
Buenas tardes a todas las mujeres que participan en este primer encuentro entre las mujeres Zapatistas y las mujeres del mundo.
Mujeres de varias partes del mundo, militantes de la Marcha Mundial de las Mujeres y de Vía Campesina, solidarias con el proceso de las mujeres Zapatistas, estamos muy contentas de estar en este evento, porque su gran apertura permite globalizar la lucha de las mujeres de todo el mundo y apoyar su proceso como mujeres Zapatistas y del movimiento Zapatista en general.
En este encuentro hemos aprendido toda una experiencia política en donde han reconocido sus múltiples avances pero también que aun tienen mucho camino que recorrer, siempre con la confianza de que sí es posible construir un mundo con relaciones de igualdad, justicia y con la esperanza de cambiar las relaciones sociales y económicas, la vida cotidiana y la cultura de opresión, explotación y represión que padecemos.
Estamos enteradas de las agresiones que ha sufrido el movimiento Zapatista y que se han agudizado últimamente en la zona de Montes Azules, el poblado de Nuevo Momon, la reserva ecológica del Huitepec, y en muchos otros lugares. Son atacados en una guerra oculta con fuerzas paramilitares de campesinos cooptados y entrenados por el ejército federal del mal gobierno, que trata de despojar a los caracoles y municipios autónomos de su base territorial, tratando de poner en entredicho la existencia misma del proyecto político Zapatista, al que nosotras vemos como una alternativa nacional e internacional.
Ante estos hechos, expresamos nuestro firme compromiso de vigilar con atención lo que suceda, difundir por todas partes del mundo la experiencia Zapatista y las agresiones de que son objeto, de la misma manera que lo haremos respecto de sus objetivos de autodeterminación como mujeres Zapatistas, y de la autonomía de los pueblos, que sólo pueden construirse sobre la base de la autonomía de sus territorios.
Estaremos en la lucha con las mujeres Zapatistas hasta que todas las mujeres del mundo seamos libres.
Ramona vive
La lucha sigue
Ramona vive y vive
La lucha sigue y sigue
La Garrucha, Chiapas, México, 31 de diciembre de 2007
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